Andan las aficiones excitadas ante el temible
pasillo de la
Castellana. La verdad es que a mi me la sopla si los
cules tienen que hacer
'mosca' a los recientes campeones. Pero seamos sinceros, más de uno (y más de dos), saltó como un poseso cuando
Paul Scholes incrustó el balón en la portería de
Víctor Valdés. Yo el primero.

Lo dicho, disfrutar del pasillo es como presumir al día siguiente con el colega envidioso del ligue nocturno.
Secundario.
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