En mi casa desde hace tiempo, la televisión referencia (la del salón) está secuestrada y tutelada por mi padre. Todo lo suceptible de ser visto y disfrutado tiene que ser aprobado por un consejo militar de sabios dirigido con puño de hierro por su indestructible figura paterna.

Una de las consecuencias directas es que los domingos se ve con devoción cristiana
Doctor Mateo, esa serie nacional ambientada en un día cuialquiera de la saga
Sims.

Gracias la hospitalidad de la casa del
Acuerdo, ayer pude ver en un sillón por primera vez la segunda edición de
Pekín Express, esa gincana viajera dirigida por
Raquel Sánchez Silva, la misma presentadora que hacía el idiota junto a
Nico Abad en
La hora Wiki. Debo de reconocer que el próximo domingo, aunque sea en las incomodas sillas de la cocina de mi casa, juro ver las peripecias de los participantes en la
India, ese país que es el cerdo más lustroso del corral.

Como podréis comprobar, esto es un pequeño adelanto. En próximas entradas hablaré sobre mis concursantes favorit@s, de lo bien que debe de oler el río
Ganges, de la influencia directa de
Lerie Pajín sobre
Raquel Sánchez Silva, sobre esos indios que están más salidos que el pico de una mesa...