"¿¿José Mari??, ¡¡IMPOSIBLE!!"... Hay una regla no escrita que dice que quien
desmiente,
miente porque tiene una
mentira que
esconder.


Buenos días. El sábado, antes de comer tirado en el cesped del Templo de Debod me acerqué un momentín al Vips de Cubos para pillarme algo para leer. Como ya me había leído el AS en Casa del Acuerdo, me decidí por una revista de tendencias que venía con un suplemento de moda. Pasando las páginas, me topé con esa sección tan socorrida en estos días de vino y rosas- Los fotomatones callejeros. Juanito, 20 años, carnicero. Pedrín 35 años, estudiante de la ESO... Pero he de reconocer que hubo una teen (bastante fea, por cierto) que me llamó la atención de sobremanera. No me acuerdo de su nombre, de su edad sí, y de su profesión también. XXXxxxxXXXXXX, 21 años, ¡¡POETISA!!

Cuatro días más tarde, cosas del destino, me monto en el metro, me siento, alzo la vista y... ¡
POETISA estaba sentada enfrente mía! Un tatuaje en forma de estrella en la muñeca, varios piercing, labios rojo pasión, ojos pintados con rosa fluor... ¡¡y un tatuaje con la palabra
POESÍA en el brazo!!

Normalmente no suelo poner muchas
¡¡exclamaciones!! cuando escribo, pero creo que esta historia lo merece. O lo cuento o vomito. Una de dos.
EDITO: Vienen curvas en la familia
Larrañaga:
"Mi soledad y tristeza no tienen precio".
EDITO (I): Mi primo es muy jefe y le bastaron unos días para conquistar el corazón de los americanos con su buen hacer y con su capacidad innata para posar en posición de hermano mayor responble. Dicen los libros que los
Sánchez somos diestros en el arte del cortejo (cuando no tenemos novia) y del pose candido.